Juancho y Pirín no tienen riqueza alguna, salvo sus sueños. Viven en
la calle, sin familia, mendigando junto a otros muchos niños a a las
órdenes de un hombre sin escrúpulos, Felipón. Un día deciden hacerse
astronautas, como forma de convertirse en gente importante y escapar de
su realidad. De inmediato, buscan alas para cada uno, creyendo que serán
imprescindibles para viajar al espacio...
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Primero tengo que agradecer la generosidad de Braulio Llamero, quien se puso en contacto conmigo para mandarme su libro El beso del tiempo. Pero al darse cuenta de que compartía afición con mi hija, también quiso mandarme este libro, Alas de astronauta.
Y también quiero decir que no hemos tardado en leer este libro todo el tiempo que ha aparecido en el blog. Lleva leído hace tiempo, pero entre los exámenes de la pequeña y todas las actividades, hasta estos días no nos hemos puesto las dos a hablar de este libro para hacer esta reseña.
Hemos disfrutado mucho de este libro, pero la sensación que más se lleva mi hija es que ha sentido mucha pena. Y es que hasta ahora sus lecturas siempre giraban en torno a brujas, hadas, niños buscando aventuras... Pero en ninguno de ellos había una historia triste, como sucede en este libro. Y es que ha sentido mucha pena por estos dos protagonistas. Estos niños que tienen una infancia dura, un pasado muy triste para una vida tan cortita como aún tienen. Y este primer contacto con una historia que se acerca un poquito a la realidad le ha gustado. Le he notado que se ha acercado mucho a estos protagonistas a los que ha tomado mucho cariño. Y los sueños de estos niños se ha convertido en su sueño. Y ha deseado con ellos muy fuertemente que se cumpliera para así ver felices a Juancho y Pirín. Y se ha reído con ellos, cuando por fin consiguieron sus alas. Y cuando vio todas las travesuras que con esas alitas cometieron. Travesuras que tenían un buen fin, eso hay que decirlo. Que sólo querían darle una lección a Felipón. Y con esas alas, Juancho y Pirín se encaminaron a luchar por su sueño. ¿Que si lo consiguieron? No, me dice mi hija que no lo cuente. Que yo siempre le digo que los finales de la historia nunca hay que contarlos, para que todo el mundo pueda disfrutar de la historia. Y esa lección se la ha aprendido muy bien. Sólo me deja decir que se lo ha pasado pipa leyendo este libro, porque se lee muy fácil, tiene una historia que engancha, y unos personajes maravillosos, que no le importaría que se colaran por su ventana y le dieran un paseíto con sus alas. Y es que a eso invita esta novelita, a soñar.